Vale… y la vida se vuelve más fácil

Hay una palabra que, para mí, tiene un poder brutal en nuestra gestión emocional: VALE.

Porque cuando te relacionas con la vida desde el “vale”, el “sí” o el “sí y además”, algo se relaja. Se desactivan tensiones. Bajan las emociones negativas. Se reduce la queja, el dramatismo, el “es que…” que tanto nos desgasta. Interactuar con el mundo desde el VALE cambia nuestra experiencia.

Y si tú eres de los que sueles responder desde el “pero”, desde la resistencia o el catastrofismo… no te preocupes porque no eres raro, eres humano. Nuestro cerebro está programado para sobrevivir, no para ser feliz y le es más fácil detectar lo malo antes que lo bueno. Así que es normal que a veces te sientas más en “clave de NO” que en “clave de SI”, es normal… pero se puede entrenar otra forma de estar en el mundo.

Eso es exactamente lo que trabajamos en nuestros talleres de Gestión Emocional: dos herramientas claras, prácticas, lúdicas y fáciles de aplicar para dejar de pelearte con la realidad y empezar a vivirla mejor.

La semana pasada pude impartir este taller al equipo en desarrollo de PROA Group como parte del programa de desarrollo profesional que tiene la compañía para su talento. PROA entiende que el desarrollo profesional no solo va de adquirir conocimientos o entrenar habilidades técnicas o ni siquiera de desarrollar solo habilidades soft estándar como el liderazgo y el trabajo en equipo. Sino que el desarrollo va también de cómo nos gestionamos a nosotros mismos y nuestras relaciones. Por eso incluyen la parte emocional en el programa, y eso, para mí, es apostar de verdad por las personas.

A mí este tema de la Gestión de las Emociones me apasiona y estoy feliz de haber acompañado al equipo de PROA en este proyecto. Ojalá todas las organizaciones generaran más espacios para trabajar nuestra inteligencia emocional de forma natural en el día a día. Estoy convencida de que viviríamos más tranquilos, más felices y con menos conflictos, más compromiso y más satisfacción profesional.

Porque cuando cambias la forma de mirar, cambian las cosas que ves.