Liderar hoy no es motivar más, ni controlar mejor: es atreverse a cuestionar creencias.

Liderar hoy no es motivar más, ni controlar mejor: es atreverse a cuestionar creencias.

Recientemente hemos desarrollado un programa de Liderazgo y Management 3.0 con Dertour Group, con un objetivo muy claro: redefinir qué entendemos hoy por liderazgo y abrir espacios de reflexión real para quienes tienen la responsabilidad de gestionar personas.

Porque enfoques como Management 3.0 no vienen a añadir técnicas nuevas, sino a poner en duda algunas de las creencias más arraigadas del management tradicional. Y eso, inevitablemente, incomoda.

Durante el programa aparecieron preguntas que no siempre nos hacemos en el día a día:

👉 ¿Y si las personas no están desmotivadas, sino mal gestionadas?
Más que “activar” a los equipos, el liderazgo tiene mucho que ver con revisar qué prácticas, decisiones o dinámicas están apagando la iniciativa, la responsabilidad o el compromiso.

👉 ¿Delegamos tareas… o de verdad compartimos poder?
Delegar trabajo no es lo mismo que delegar decisiones. Cuando el control sigue intacto, la autonomía es solo aparente y el liderazgo acaba siendo un cuello de botella.

👉 ¿Hasta qué punto confiamos en los incentivos económicos como sustituto del liderazgo?
El dinero importa, pero no siempre motiva como esperamos. En entornos donde el trabajo es interdependiente, los incentivos mal diseñados pueden fomentar competencia interna, silenciar el aprendizaje y debilitar la colaboración.

Este tipo de programas no buscan respuestas rápidas. Buscan mejores preguntas.
Porque liderar hoy no va de tener todas las soluciones, sino de crear sistemas más conscientes, más coherentes y más humanos.

Y eso empieza, casi siempre, por revisar lo que dábamos por hecho.