
Descubre cómo hemos acompañado a una red de centros educativos a diseñar su futuro a través de un plan estratégico participativo, la facilitación de grupos y la inteligencia colectiva.
En ocasiones, las organizaciones diseñan su futuro desde los despachos, o en reuniones donde solo participa la cúspide, obviando que los planes y los deseos solo toman forma a través de las personas que los llevarán a cabo.
En GO Consulting nos entusiasman los encargos donde la Dirección decide ser valiente e invierte en abrir el juego. Recientemente, hemos tenido el gusto de participar en un proyecto que es un ejemplo evidente de esta filosofía: acompañar a una serie de centros de educación primaria, de carácter familiar y cercano, en la actualización de su Plan Estratégico hacia el 2030.
¿El elemento diferenciador? La gerencia decidió que la voz de todos los maestros y maestras, centro a centro, debía tener protagonismo en este proceso.
Porque un plan estratégico participativo no solo ayuda a definir hacia dónde quiere ir una organización. También permite que las personas que forman parte de ella puedan aportar su experiencia, su mirada y su conocimiento del día a día.
Diseñar la estrategia desde la base de la organización
Cuando una organización se plantea actualizar su estrategia, existe siempre una decisión importante: hacerlo únicamente desde los órganos de dirección o abrir el proceso a las personas que viven la realidad de la organización cada día.
En este caso, la apuesta fue clara: escuchar a los equipos, recoger su visión y convertir esa conversación en información útil para el futuro.
Este enfoque permite que el diseño participativo del plan estratégico no sea solo un ejercicio formal, sino una oportunidad para generar implicación, confianza y sentido de proyecto común.
En una red de centros educativos, esta mirada cobra todavía más valor. Porque quienes están en contacto directo con los niños y niñas, con las familias, con las aulas y con los retos cotidianos del proyecto educativo tienen una experiencia insustituible.
Facilitar para dar protagonismo a todas las voces
Para recibir las aportaciones, nos sumergimos en las reuniones de claustro de los diferentes centros, acudiendo como facilitadores.
Diseñamos una agenda lo más sencilla posible, orientada a pensar en el “proyecto común” y a elevar la mirada más allá del día a día de cada colegio.
La metodología se centró en dos herramientas clásicas de análisis estratégico, pero vividas con naturalidad desde la conversación entre colegas:
El clásico DAFO: recogimos las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades desde la visión de quienes viven la realidad del aula diariamente.
El análisis CAME: transformamos esa reflexión en acción. Los equipos definieron qué corregir, cómo afrontar las amenazas, qué mantener y qué oportunidades explotar.
Para asegurar que todas las voces se escucharan por igual y diluir cualquier barrera jerárquica, trabajamos mediante mesas rotativas donde los roles se iban intercambiando.
Además, para priorizar las acciones más urgentes y relevantes, utilizamos dinámicas de dot-voting, una votación por puntos con los clásicos y muy pertinentes gomets.
El hecho de realizar este trabajo físicamente en sus propias aulas, rodeados de rotuladores, materiales educativos, juegos y libros, aportó un alma muy especial a las sesiones.
DAFO, CAME e inteligencia colectiva para construir estrategia
A lo largo de estos meses de ruta por los distintos claustros, hemos comprobado que la facilitación de procesos estratégicos genera un valor añadido que trasciende el objetivo inicial.
Este tipo de trabajo no consiste únicamente en recoger opiniones. Consiste en crear las condiciones para que la conversación sea útil, para que aparezcan matices y para que la inteligencia colectiva de la organización pueda ponerse al servicio de una estrategia compartida.
En este proyecto, el DAFO y el CAME funcionaron como herramientas sencillas y comprensibles para ordenar la conversación. Pero el verdadero valor estuvo en cómo los equipos fueron capaces de conectar su experiencia diaria con una mirada más amplia sobre el futuro del proyecto educativo.
La co-creación de estrategia permite precisamente eso: pasar de una planificación pensada desde arriba a un proceso en el que las personas se sienten parte de la dirección que tomará la organización.
Conversación local y visión global
Este proyecto nos ha dejado dos grandes aprendizajes sobre el impacto de la participación.
- Aprovechar la experiencia experta
Hemos abierto la puerta a que los equipos con mayor experiencia pedagógica —quienes están codo con codo con los niños y niñas— tengan protagonismo verdadero en el diseño de su proyecto educativo, pero también en su entorno de trabajo.
Su visión es insustituible.
- Mejora continua en cada centro
Aunque el objetivo es el Plan Estratégico global, realizaremos devoluciones de datos desagregados.
Esta información, centro a centro, se ha convertido en una referencia muy interesante para que los equipos directivos locales puedan ajustar, corregir o al menos considerar sus propias realidades de kilómetro cero.
Cuando tengamos toda la información agregada, desde GO Consulting la pondremos al servicio de Gerencia y los Equipos Directivos de cara a actualizar ese proyecto educativo a 2030.
Una buena práctica exportable a cualquier organización
Nos parece sencillamente muy humano que una gerencia apueste por diseñar su hoja de ruta sumando todas las voces de su organización.
Es una demostración palpable de confianza en las personas y en su potencial para aportar valor estratégico.
Algo que nos alegra especialmente tratándose de unos centros educativos con valores marcados; la coherencia nos conecta.
Desde nuestra experiencia en consultoría estratégica de recursos humanos, estamos convencidos de que esta es una buena práctica totalmente exportable a organizaciones de cualquier otro ámbito y sector.
Porque cuando una organización quiere ordenar su futuro, implicar a sus equipos y convertir la participación en decisiones útiles, necesita algo más que una buena herramienta. Necesita un proceso cuidado, bien facilitado y conectado con su realidad.
Este tipo de proyectos también forma parte de nuestra forma de entender el acompañamiento a organizaciones y equipos en Mallorca: trabajar desde las personas, pero sin perder de vista la estrategia, la toma de decisiones y el futuro de la organización.
Cuando tratas a tu equipo como una verdadera tribu que aprende unida, la confianza crece y el compromiso encuentra donde apoyarse.
Un plan estratégico participativo no garantiza por sí solo que todo cambie de un día para otro. Pero sí abre una puerta importante: la de construir futuro escuchando a quienes lo harán posible.