El propósito no se implanta. Se construye colectivamente.

Hay proyectos que te recuerdan por qué haces lo que haces. 

Y uno de ellos es el acompañamiento que estamos haciendo con nuestro cliente Esment, alrededor del propósito. Un proyecto que se está desarrollando por fases: en un primer encuentro hablamos del propósito y cómo entenderlo para después interiorizarlo y ver si está alineado con nuestros valores personales… y ahora estamos en la tercera sesión. Esta es una de las partes probablemente más importantes (y más exigentes), porque se trata de la contribución. 

Para hablar del propósito, hay que bajarlo a tierra, y en esta última jornada, hemos puesto el foco en acompañar a los mandos intermedios, para que trabajen con sus equipos una pregunta que es clave: ¿Cómo contribuyo yo, desde mi rol concreto, a que este propósito sea real?

Sabemos que encontrar respuestas a esta pregunta puede ser complicado, así que para hacerlo hemos utilizado metodologías como TRIZ y Open Space, que no imponen respuestas, las provocan.

  • Con TRIZ empezamos por lo incómodo, poniendo encima de la mesa qué cosas hacemos (y podríamos hacer) que nos alejan del propósito. Es el punto de partida para identificar los obstáculos reales del día a día.
  • Open Space, como su nombre indica, abre el espacio para que las personas definan las soluciones. Cuando las respuestas nacen desde dentro, el nivel de compromiso cambia radicalmente. Es por eso que este es uno de los aprendizajes más importantes: El propósito no se implanta. Se construye colectivamente. 

Y si a todo esto le sumas que hay algo que hace que este proyecto sea aún más especial, y es la confianza en Go Consulting. Trabajamos con un equipo muy implicado formado por Dirección General, Personas y Marketing y Comunicación, que confían en nuestro acompañamiento, escuchan las diferentes perspectivas, cuestionan con curiosidad y, sobre todo, se implican en el proyecto. Cuando nuestras opiniones cuentan, se debaten, se trabajan, y hay rigor y detalle, nos sentimos parte del equipo, es porque ya sentimos que formamos parte del equipo interno de Esment.

Porque cuando el proyecto está bien pensado, cuando hay coherencia y cuando hay compromiso real desde arriba… el propósito deja de ser una palabra bonita y empieza a tener sentido. Y sí, así da gusto trabajar.