Comunicación eficaz en el trabajo: cómo gestionar situaciones de tensión

En el entorno profesional hay conversaciones que sabemos que debemos afrontar, pero que a veces postergamos. Otras llegan sin avisar, como una reclamación, un desacuerdo, una respuesta agresiva o una situación que empieza a tensarse.

No siempre podemos cambiar lo que tenemos que comunicar, pero sí podemos influir muchísimo en cómo se desarrolla la conversación.

Y ahí está una de las claves de la comunicación eficaz: comprender que no solo importa qué decimos, sino también cómo lo decimos y en qué momento lo hacemos.

Comunicación eficaz: el poder de lo que decimos y cómo lo decimos

Esta es una de las cosas que más disfruto trabajando en las formaciones. Poder comprobar cómo, simplemente cambiando las palabras que utilizamos, el momento en el que intervenimos o la forma en la que expresamos un mensaje, podemos modificar la intensidad emocional, la respuesta de nuestro interlocutor e incluso el rumbo que toma una conversación.

Porque comunicarnos eficazmente no consiste únicamente en saber qué decir. También implica comprender qué está ocurriendo emocionalmente, generar la conexión adecuada, mantener el foco y aprender a conducir la conversación hacia nuestro objetivo.

Y es que, en ocasiones, pequeños ajustes en nuestra manera de comunicarnos pueden marcar una gran diferencia, especialmente cuando necesitamos abordar situaciones incómodas, transmitir mensajes delicados o gestionar desacuerdos.

Son habilidades que podemos entrenar y desarrollar para relacionarnos de una manera más consciente y eficaz en nuestro entorno profesional.

Habilidades de comunicación: un taller práctico con FUEIB

Recientemente hemos trabajado estas habilidades de comunicación con el equipo del servicio de idiomas de la FUEIB, en un taller muy práctico en el que entrenamos técnicas para afrontar conversaciones difíciles con usuarios.

A partir de situaciones reales, practicamos estrategias para reducir la tensión, evitar la escalada del conflicto y estructurar las conversaciones de manera que nos permitan gestionarlas con mayor seguridad y eficacia.

Durante las sesiones pusimos especial atención en aspectos como las palabras que elegimos, el momento en el que intervenimos o la manera en que expresamos aquello que necesitamos comunicar.

También trabajamos la importancia de comprender qué está ocurriendo emocionalmente durante la interacción y de mantener el foco en el propósito de la conversación, incluso cuando aparecen situaciones complicadas.

Porque mejorar nuestras habilidades comunicativas no consiste en aprender respuestas perfectas para cada situación, sino en desarrollar recursos que nos permitan adaptarnos a lo que está sucediendo.

Y es realmente sorprendente ver cómo pequeños cambios en lo que decimos, cuándo lo decimos y cómo lo decimos pueden transformar el desarrollo de una conversación.

Especialmente cuando lo ponemos en práctica y comprobamos sus efectos en directo.

Comunicación eficaz en empresas: aprender a gestionar mejor nuestras relaciones profesionales

Aunque en esta ocasión trabajamos con profesionales que atienden a usuarios, son herramientas que hemos entrenado con personas de sectores muy diferentes.

Y todas tienen algo en común: nos ayudan a gestionar mejor nuestras relaciones profesionales.

Porque las situaciones de tensión no aparecen únicamente en la atención al público. También pueden surgir en la coordinación de equipos, ante un desacuerdo o cuando necesitamos comunicar algo que sabemos que puede resultar incómodo para nuestro interlocutor.

Desarrollar una comunicación eficaz en el trabajo nos permite disponer de más recursos para abordar estas situaciones, reducir malentendidos y evitar que determinadas tensiones terminen convirtiéndose en conflictos.

Es una capacidad especialmente relevante en las organizaciones, donde la calidad de nuestras interacciones influye directamente en la manera en que trabajamos y nos relacionamos con los demás.

Por eso, en nuestros programas de formación y desarrollo profesional damos tanta importancia a la práctica y al entrenamiento de situaciones reales. Porque comprender una herramienta es importante, pero aprender a utilizarla cuando la necesitamos es lo que puede marcar la diferencia.

Comunicación y gestión emocional: cuidar también nuestro bienestar

Hay otro aspecto importante que a veces olvidamos: detrás de muchas conversaciones difíciles hay estrés, desgaste y emociones que necesitamos aprender a gestionar.

Y disponer de recursos para afrontarlas nos ayuda a sentirnos más seguros, reducir ese desgaste y responder de una manera más consciente y eficaz.

Esto también ocurre cuando necesitamos abordar conversaciones difíciles en equipos, dar feedback o gestionar desacuerdos con otras personas de nuestra organización.

Por eso, desarrollar nuestras habilidades de comunicación no solo puede mejorar la manera en que nos relacionamos profesionalmente. También puede contribuir a nuestro propio bienestar emocional.

Porque aprender a conducir una conversación no significa controlar a la otra persona, sino aprender a gestionar nuestra respuesta y aumentar nuestra capacidad de influir positivamente en lo que sucede.

Artículo de Goretti Tur