EL BRILLO DEL AMARILLO

 22 noviembre, 2018

Mateo y Nuria son compañeros de trabajo en una importante empresa del sector retail en España. Como parte del proceso de expansión en el que se encuentra inmerso la compañía,  se confió en ellos para liderar un proyecto clave de prospección del mercado europeo; hoy, a una semana de presentar sus conclusiones y propuestas, Nuria no puede evitar sentirse algo preocupada y nerviosa, duda que puedan llegar a tiempo y con un resultado de calidad y, en cierta medida, hace culpable de ello a su compañero Mateo, con el que está muy molesta.

Para Nuria, Mateo no se ha tomado el proyecto con la suficiente seriedad y su esfuerzo y dedicación al mismo distan mucho de llegar al nivel de compromiso que ella le ha puesto.

Parece como si Mateo no hubiera entendido la importancia de que el resultado del proyecto sea positivo, como si no le pusiera toda su concentración y empeño. Le ve disperso y desconcentrado.

Piensa que, así como ella dejó todo lo que tenía sobre la mesa y desapareció casi literalmente de la operativa diaria de la oficina para dedicarse al proyecto en cuerpo y alma, Mateo ha seguido haciendo su día a día, manteniendo sus contactos, reuniones…dejándose, a criterio de Nuria, despistar por cualquier cosa.

Es como si diera por hecho que todo va a salir bien, como si no fuera consciente de la repercusión que tendría un resultado negativo. Cada vez que ella intenta hacerle entrar en razón, Mateo, con su habilidad comunicativa, le quita importancia a sus argumentos, lo que hace a Nuria sentirse no escuchada y frustrada. ¡Qué inconsciente e inmaduro es por tener esa visión tan positiva y relajada!

Además, le parece un irresponsable. Nuria ha dejado de atender solicitudes, ha tenido que aprender a decir que “no” a costa de ganarse algunos comentarios negativos en la oficina, ha renunciado a parar para tomar un café o para tener un rato de distracción con sus compañeros. Pero Mateo no ha dejado de hacer nada de esto, es más…no puede dejar de atender a cualquiera que entre en su despacho y les dedica a todos y a todo demasiado tiempo. Se lía y habla demasiado.

Y si esto fuera poco, no se organiza y no entra al detalle con las tareas, se queda muchas veces a medias, sobre todo si la tarea es muy individual y de back office, que son las que menos le apetecen. Cuando se trata de sentarse con uno y con otro, dirigir reuniones, hacer contactos, hablar con las fuentes de información….el tema cambia y es el primero que se ofrece para hacerlo, quedando Nuria en la retaguardia para procesar el trabajo que de despliega de esos encuentros.  No concreta, ni siquiera ha querido ensayar con ella qué es lo que van a presentar ni cómo, dice que prefiere improvisar.

Aún con todo esto, lo que más le desconcierta a Nuria es que realmente Mateo lo que no deja de transmitirle es ilusión por el proyecto.  Se siente muy orgulloso del caché y la visibilidad que le ha dado participar en el mismo y no hay nada que le apetezca más que triunfar con ello y que se les reconozca su papel en la organización.  Nuria no puede evitar preguntarse que si tanto le importa, porque no se esfuerza un poco más.

Mateo es un perfil DISC AMARILLO “o estilo I” por lo que, para reconducir esta situación, recomendamos a Nuria sentarse con él en un entorno informal donde pueda exponer sus emociones de manera próxima y abordar la situación desde la ASERTIVIDAD y la EMPATIA. En este sentido Nuria debería:

  • Expresar su emoción. Hablar desde la emoción y los sentimientos que está viviendo.
  • Hacer sentir la importancia de Mateo en el proyecto y en su bienestar, remarcar ese papel clave.
  • Argumentar la necesidad de cambio solicitando la opinión de Mateo, involucrándole, sin imponer. P.ej. ¿tú como lo ves? ¿Crees que podríamos hablar sobre ello?
  • Exponiendo las circunstancias desde un diálogo o, de nuevo, un intercambio de opiniones,
  • Fomentando la búsqueda compartida de soluciones, alternativas p.ej. ¿Podemos ver alguna forma diferente de abordarlo que cuadre a los dos?
  • Buscar su emoción, comprender la necesidad de tener la atención, mantener su imagen, sus relaciones personales.
  • Darle espacio para mantener su status quo social, su presencia y su espacio de autorealización.

Hay que tener en cuenta que Mateo, como amarillo, siente miedo a sentir rechazo, a percibir que se rompe una conexión emocional con alguien, a notar que no tiene ese papel importante o esa influencia sobre cierta cosa o persona. Por esto es tan importante que, en todo momento, se conecte con él desde el lado humano, desde la propia repercusión que “el hacerlo mal” podría tener sobre él, dándole la flexibilidad de participación en el devenir de los acontecimientos y demostrándole siempre empatía y asertividad. La opinión de Nuria, así expresada, tendrá un impacto muy fuerte en Mateo, a quien le interesan mucho las opiniones de otros y para el que conseguir la atención positiva de los demás, es una necesidad.

La capacidad asertiva y la empatía son quizás las habilidades sociales más importantes y válidas para tratar cualquier situación, pero así como no serían determinantes a la hora de tratar con un perfil DISC ROJO “D” o AZUL “C”, son la clave de todo éxito con los perfiles amarillos y, en este caso, con nuestro protagonista Mateo.

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