Síndrome postvacacional, de crisis a oportunidad

El síndrome postvacacional es un hecho y se manifiesta en falta de energía, desmotivación o tristeza por la vuelta al trabajo y a las responsabilidades derivadas después de las vacaciones de verano. Adaptarse a la rutina del trabajo resulta muy difícil para algunas personas.

¿Por qué no queremos volver al trabajo?

Porque para muchas personas el trabajo se tiene por una actividad negativa, obligada y sacrificada. En las sociedades en que se considera el trabajo como algo creativo, con sentido por sí mismo y digno para el ser humano, el estrés postvacacional prácticamente no existe, sino más bien al contrario, se vuelve con ilusión a la actividad productiva, en un entorno laboral favorable, con actividades gratas, creativas y con un desarrollo de relaciones sociales satisfactorias.

¿Quienes están más predispuestos al síndrome post vacacional?

En general, las personas menos resilientes, con menor tolerancia a la frustración son las más propensas a sufrir este síndrome, ya que tienen dificultad para gestionar de forma eficaz los cambios.

¿Cómo encaramos el nuevo curso?

La mayoría de las veces el síndrome postvacacional se arreglará con la vuelta a la rutina. En este sentido podemos dar algunos consejo:

  • Planificar y organizar la agenda, ir tachando las tareas que ya se hayan realizado y, sobre todo, hacerlo con optimismo puede aliviar esa pesada carga.
  • Regular el nivel de actividad, sobre todo los primeros días, aumentando la carga de trabajo según van pasando las jornadas.
  • Poner en marcha otras rutinas de alimentación saludable o ejercicio físico
  • Dedicarse tiempo a uno mismo y buscar unos minutos al día para relajarse, desconectar y cargar energía para la jornada del día siguiente.

 

¿Es un síntoma de que algo va mal?

El síndrome postvacacional puede ser una fuente de información en sí mismo; un síntoma de que algo va mal, ya sea en nuestro interior o en el entorno.

Supuesto 1. Cambios personales.

Si nuestro trabajo nos gusta pero sufrimos esta sensación de falta de energía al incorporarnos a la jornada laboral, quizá algo no marcha bien internamente y lo que tengamos que trabajar es nuestra resiliencia y adaptación a los cambios.

Nuestra capacidad de transformar las experiencias negativas en oportunidades positivas depende de la actitud que adoptemos cuando algo no funciona como querríamos.

En muchas ocasiones, el estrés se produce producen porque interpretamos erróneamente la realidad. Una actitud positiva nos ayudará a relativizar esas situaciones.

Nuestras emociones – incluso las negativas- tienen un valor adaptativo; a veces solo hace falta conocerlas un poco más.

Podemos aprender a mirar desde otro ángulo y salir de nuestros propios esquemas. El cerebro tiene muchos esquemas por seguridad. A veces hay que transcender éstos sino queremos obtener siempre los mismos resultados.

Supuesto 2. Cambios profesionales.

La alarma puede venir de nuestro entorno laboral lo que implique afrontar cambios a nivel profesional. El aburrimiento en el puesto de trabajo, falta de coherencia entre los valores de la empresa y los propios, o desencanto con la propia compañía, pueden ser motivos de que tu ciclo en ese trabajo haya llegado a su fin.

Sin embargo, no hay que precipitarse, lo más importante es tener conciencia de que ese ciclo llega a su fin para poder anticipar los próximos pasos. Si estás preparado, el cambio será, sin duda, una gran oportunidad. En este caso, tener claro dónde quieres ir, cuál es tu objetivo y qué aportas al mismo forma parte de la estrategia que debes poner en marcha.

Crisis = oportunidad

Lo que queremos plasmar hoy en este artículo es que muchas veces el síndrome post vacacional será simplemente un proceso adaptativo normal que se soluciona con unas sencillas pautas. En otras ocasiones, será una señal y una oportunidad para mejorar nuestro entorno laboral reforzando ciertas competencias como la motivación, la capacidad de aprendizaje, la adaptación, la flexibilidad y la orientación al cambio, compromiso e innovación. Y, por último, puede ser un indicativo de la necesidad de cambiar.

En general tememos a los “síndromes” pero quizá deberíamos estarles más agradecidos porque si los atendemos bien nos pueden dar información muy valiosa sobre nosotros mismos y ayudarnos a mejorar nuestra vida, en este caso laboral.

Puedes escuchar la entrevista que nos hicieron en el programa magazine Al Dia de IB3 Ràdio

 

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